Volver a la bases

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Cuando decidimos iniciar VerificadoMx, un medio exclusivamente dedicado a la verificación del discurso público en Monterrey,  no faltó aquel colega que dijera: “La verificación debe ser obligatoria para cualquier trabajo periodístico, no es un cuartito de junto”.

Es verdad. Corroborar los hechos antes de la publicación o difusión de una información es un paso obligado, sin embargo, la verificación fue desplazada por la inmediatez en las redacciones tanto de los grandes emporios de la información como de los algunos medio digitales que, gobernados por la dictadura del click, se limitaron a la reproducción de las declaraciones de los personajes públicos o la generación de información que les facilitara tráfico en sus sitios de internet.

No es de extrañarse que en nuestro país, según los resultados de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), sólo 38.7% de la población de 18 años o más confían en los medios de comunicación.

No tenemos hoy por hoy la confianza de la mayoría de los ciudadanos; la cercanía de los grandes emporios de la comunicación con el poder, la falta de rigor evidente en algunos trabajos, proyectos e incluso personas han golpeado fuerte la credibilidad necesaria de la función que desempeñamos.

Si la verificación del discurso ha tomado cada vez más espacio como un tipo de periodismo (el cuartito de al lado) es porque nos encontramos ante un ejercicio periodístico que no está cuestionando y con políticos que simplemente dan resultados falsos, contando con que no hay nadie que los cuestione y que revise los datos.

Y a la mezcla podemos agregar la gran cantidad de información —mucha es falsa— que circula por las redes sociales y los medios electrónicos. Tenemos un ciudadano híper informado y desconfiado.

Como nunca antes,  los periodistas y los ciudadanos que tienen acceso a internet cuentan con una enorme cantidad de información, de fuentes y datos, pero no cuentan, al menos no todos, con la capacitación para interpretarlos y contextualizarlos.

Ahí es donde los periodistas debemos hacer la diferencia. Una vez que hemos perdido el predominio de la información, incluso de la difusión, tenemos que poner cada vez más énfasis en la verificación de las fuentes, la explicación de los procesos, porque en medida que los ciudadanos se encuentran con una afluencia de datos cada vez más grande, tienen mayor necesidad de fuentes identificables dedicadas a verificar esa información.

Es cuando se puede separar “el grano de la paja”, destacando lo relevante y desechando lo que no lo es. En resumen, la necesidad de verdad es mayor en el nuevo siglo porque la probabilidad de que haya más mentiras también lo es.

En la cultura democrática, el buen periodismo juega un papel preponderante; la información falsa, engañosa, sesgada o no confirmada contamina el debate publico, todos debemos hacer fact checking, esto no debe ser temporal. Tiene que ser parte del proceso periodístico, revisar los datos, volver a las bases y recuperar la confianza.

 

Ilustración: @donmarcial

Esta publicación/plataforma ha sido posible gracias al apoyo del pueblo de los Estados Unidos a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Su contenido es responsabilidad de los autores y no refleja necesariamente el punto de vista de USAID o del Gobierno de los Estados Unidos de América.

Daniela Mendoza

Es periodista en Monterrey, Nuevo León desde hace 18 años; colaborando en medios como el Porvenir y Milenio (en el que colabora como editorialista con la columna “Sin Edición”, que sale cada martes). El 24 de julio de 2017 fundó VerificadoMx como un proyecto periodístico enfocado en la verificación del discurso público y el combate a la desinformación. Es docente de periodismo de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
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