Trump contra el mundo: ¿es crucial el voto latino?

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Donald Trump ha encendido la discusión de la política migratoria, de la relación México-Estados Unidos y, por tanto, de la importancia del voto latino en la próxima elección presidencial. Trump es visto como un riesgo, pero también como una oportunidad para reforzar el músculo electoral de la población latina en Estados Unidos. ¿De qué dependerá su importancia?

Dependiendo de la edad y de los grupos étnicos, las preferencias electorales de los votantes estadounidenses son bastante concretas. Sabemos que las preferencias electorales de la población latina se inclinan por el Partido Demócrata, sobre todo las de los más jóvenes. Sin embargo, el apoyo electoral de ese grupo no es tan grande como el de la población afroamericana, que es buena parte del voto duro de ese partido. Además de ser el grupo que más rápido crece, los latinos son socialmente más flexibles y eso los hace algo cruciales, aunque no necesariamente determinantes.

Hoy las preferencias de los latinos se inclinan por la demócrata Hillary Clinton con 40% de opiniones favorables netas (Bernie Sanders solo tiene el 5%), y al republicano Jeb Bush lo tienen en segundo lugar con 11%. Por otro lado, la suma de opiniones favorables menos las opiniones desfavorables deja a Donald Trump al fondo de las preferencias entre los latinos, con -51% de las opiniones netas.[1] Pero las cosas no son tan sencillas como parecen a primera vista.

Uno de los problemas para los electores latinos de corte más conservador es que no es Jeb Bush sino Donald Trump el que está consolidando su liderazgo al interior del Partido Republicano. Las preferencias que acumula al interior suman ya el 42% y se acerca a asegurar la candidatura presidencial. Jeb Bush se encuentra en cuarto lugar con 7% (después de Ben Carson con 22% y Marco Rubio con 10%). De ser Trump el candidato republicano, es posible que el voto latino se incline todavía más (aunque nunca totalmente) hacia Hillary Clinton. Sin embargo, aun así su efecto no sería automático.[2]

Entonces, ¿el voto latino puede definir quién será el próximo presidente de Estados Unidos? ¿Pueden los republicanos ganar la elección sin el voto latino? ¿De qué depende?

El voto latino sí podría determinar la elección por las siguientes razones. Las elecciones presidenciales en Estados Unidos suelen ser cerradas. Así que el declive del voto blanco en estados cruciales (los swing states) es cada vez más determinante en el agregado. De 11 estados identificados como cruciales para la elección presidencial, los seis que han tenido transformaciones importantes en su demografía y composición étnica son: Nevada, Florida, Colorado, Carolina del Norte y, en menor medida, Virginia y Nuevo México.

Cuatro de los seis también son estados con importante proporción de población latina en general.[3] En estos estados es donde podría determinarse la elección. Sobre todo porque, como quedó claro en los últimos tiempos, los demócratas ganaron formando coaliciones que apostaron ya no por amasar una proporción mayor del voto tradicional, sino que persiguieron el voto de los jóvenes y las minorías. Ahí está uno de los meollos que hacen a los latinos más importantes que nunca.[4] En cada estado se librarán batallas con características particulares.


Los estados

Florida es un estado pivote para las elecciones presidenciales. Uno que de hecho, en un final cardiaco, le dio el triunfo a George W. Bush sobre Al Gore en la elección de 2000. El voto latino en Florida es el más importante después del de Texas y California, con 1.7 millones de latinos registrados para votar. Pero ¿quién se lo llevaría en las próximas elecciones?

En los últimos años Florida ha cambiado: ya no es el mismo estado que le dio el triunfo a Bush. Los latinos eran el 17% de la población de Florida; en 2015 ya suman el 24%. Muchos de ellos jóvenes. Entre 2006 y 2012 los latinos registrados para votar crecieron 56% (no así en otros estados). Además, en 2006 hubo un parteaguas: por primera vez hubo más latinos afiliados con los demócratas que con los republicanos. En 2008 y 2012, Barack Obama se llevó el voto latino y el estado. Los votantes latinos más asociados al Partido Republicano (los cubano-americanos) también han inclinado ligera pero constantemente sus preferencias hacia los demócratas.[5]

Sin embargo, a pesar de lo anterior, según una encuesta de mediados de septiembre de 2015, la intención de voto favorecería a los republicanos en 2016. De seguir las cosas como hasta ahora, todos los candidatos republicanos derrotarían a Bernie Sanders y casi todos derrotan o son capaces de derrotar a Hillary Clinton (incluido Donald Trump).[6] Es cierto que en las últimas semanas esta tendencia parece empezar a cambiar, pero los márgenes están aún muy cerrados.[7]

Cosas similares podrían ocurrir en Colorado y Nuevo México.

Por otro lado, Nevada fue un estado crucial para el triunfo del Barack Obama en 2012. No obstante que su proporción de población latina es alta, el estado se ha movido a la derecha desde entonces. Lo que pase ahí será crucial. Algo similar está sucediendo, pero inversamente, en Carolina del Sur, un estado tradicionalmente republicano que ahora ha tenido un viraje hacia los demócratas. El viraje en esa zona se le achaca a la creciente participación de una comunidad latina, misma que no es tan republicana como los cubano-americanos de Florida.[8] Por otro lado, en Virginia el voto joven de los latinos también será fundamental para evitar que el estado regrese a manos republicanas, como en la era pre-Obama.


Una paradoja

La economía es la principal preocupación para los latinos, de hecho les importa más que al resto de la población norteamericana en general (su segunda preocupación es la salud). La prioridad de la comunidad latina no es, paradójicamente, la política migratoria. No basta entonces con que los demócratas se distingan de los republicanos en este sentido. El voto latino por los demócratas dependerá de mucho más que distinguirse de Trump y del corrimiento anti-inmigrante de ese partido. Atacar a Trump es importante para ellos, pero no es suficiente.[9]


El riesgo

¿Podrían los republicanos ganar la elección sin el voto latino? Obama ganó con 70% del voto latino, es decir, arrasó. Pero si se trata de los mínimos necesarios, la organización Latino Decisions ha calculado que se podría ganar con una proporción de entre 42% y 47% del voto latino. Trump, a pesar de sus posiciones radicales en contra de la inmigración, hoy aún cuenta con una opinión favorable por parte del 21% de los latinos. Así que existe la posibilidad de que si, tras obtener la nominación de su partido, se corre al centro en política económica y de salud (que es lo importante) y suaviza su postura antiinmigrante, entonces podría tener una oportunidad.

Además, ha demostrado tener una capacidad, que se ha descrito como “subrepresentada”, para movilizar nuevos votantes (sobre todo entre la población evangélica) y dominar en la cobertura mediática, que es su cancha: ahí se ubica como una gran celebridad, como un hombre asociado al éxito, con ratings televisivos muy altos. Esta combinación podría achicar (en términos relativos) la influencia del voto latino, dependiendo de su capacidad de arrastre.[10]


La participación electoral

Hay una mala noticia. Los latinos que ya gozan de documentos y de la posibilidad legal de votar, no se registran para hacerlo. Tanto en 2006 como en 2012 y 2014 los latinos que sí votaron fueron el 8% del total de los votantes, a pesar del incremento neto en el número de latinos que podría hacerlo. De hecho, en 2016 si todos se registraran, podrían llegar a ser 11.6% del total de los electores. Peor: históricamente los latinos han sido uno de los grupos poblacionales que menos participan en las elecciones.[11]


El reto

Sea Donald Trump el candidato republicano o sea que abandone en el intento y entre alguien más, el reto para consolidar la importancia estratégica del voto latino seguirá estando en que se empadronen y salgan a votar, sobre todo en estados cruciales como Florida, Nevada, Colorado, Virginia, las Carolinas y, algo menos, en Arizona y Nuevo México. Organizaciones como Mi Familia Vota ya comienzan campañas para facilitar el registro electoral de los latinos. Otras asociaciones hispanas más partidistas ya han lanzado spots de radio anti Trump en Virginia, spots que ilustran muy bien la estrategia general que se pretende seguir.

Así que ya sabe: si tiene parientes con documentos en Estados Unidos y le teme a los republicanos, llámales por teléfono, recuérdeles que los saldos económicos y de salud del gobierno demócrata han sido buenos para su familia y, sobre todo, ruégueles que se empadronen y voten. Solo así el voto latino confirmará su status de auténticamente crucial.


(Foto: cortesía de Thomas Hawk.)

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