¿Qué izquierda? 8. Gisela Peréz de Acha

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1. ¿Por qué es funcional todavía la dicotomía izquierda-derecha? ¿Cuáles son los principios que distinguen hoy a la izquierda de la derecha?

Tendría que empezar contestando al revés. Perdón por la irreverencia, pero me parece una estupidez decir que la dicotomía izquierda-derecha no tiene sentido. Está muy de moda matar a la izquierda, sobre todo entre quienes acusan que su realización se inscribe inevitablemente en una lógica esencial de las derechas: el capital. Esto es un error: se confunde la izquierda como categoría política con las miserables realizaciones partidistas. Si se piensa como esto último, entiendo a quienes dicen que la izquierda ha muerto, ¡y qué bueno! Pero que muera esa izquierda. La partidista, la populista y poderosa. La que se disfraza de igualdad y quiere remediar el desempleo apoyando a las grandes corporaciones. La que reprime libertades y no acepta ningún tipo de disenso. Pero la izquierda misma no puede morir porque es una idea y –V for Vendetta dixit– las ideas nunca mueren. Para mí la izquierda es lo siguiente: verdadera democracia e igualdad. Que las instituciones hayan fallado en implementar esa idea es un tema completamente distinto.

2. ¿Se trata de construir una izquierda “moderna” o de volver a la agenda y los principios históricos de la izquierda? ¿Existe en realidad una diferencia?

Primero que nada, habría que hablar de “posmodernidad”: no hay una izquierda ni una derecha, hay una pluralidad de interpretaciones partidistas sobre las mismas. Con esto en mente, sería un error reivindicar esos “principios históricos” que han construido izquierdas dogmáticas y autoritarias. Las izquierdas de Marx y Gramsci (o de Lenin, Stalin, Mao y compañía) se desarrollaron en contextos históricos específicos que ya no son válidos en un mundo tan globalizado como el nuestro. La izquierda implica resistencia, y hoy más que nunca –frente a instituciones tan poderosas como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional– tenemos que pensar en estrategias que lleven a replantear las instituciones que, crisis tras crisis, permiten que el capital gobierne el mundo y crezcan las desigualdades.

3. ¿Cuáles son hoy las batallas fundamentales de la izquierda en México? ¿Quiénes son sus principales adversarios?

Los principales adversarios son tres: los partidos políticos, el capitalismo machista y la apatía social.

Es obvio que no tenemos oferta partidista. Tanto el PRI como el PAN, el PRD, el PANAL, el Partido Verde y los que sean tienen que ser replanteados o inclusive destruidos. Morena es un chiste que se cuenta solo, eternamente atrapado en el trágico populismo mesiánico de López Obrador. El primer punto es no alimentar ni legitimar ninguno de estos esquemas. Ahí no está la salida. Necesariamente tenemos que construir un proyecto ciudadano paralelo.

En segundo lugar, entiendo el capitalismo como lógica social y como grupo de interés y poder que históricamente se rige por hombres. Si queremos que un proyecto de izquierda triunfe en México, tenemos que reconocer a este grupo de interés como potencia tiránica y rehusarnos a dejar que gobierne codo a codo con la clase política. Capitalismo y gobierno no se pueden mezclar si queremos una sociedad igualitaria.

Por último, somos una sociedad dormida. Nos faltan redes de solidaridad, liderazgos fuertes, cultura de discusión y buena educación igualitaria. Ese es el reto más fuerte.

4. ¿Cuál(es) debería(n) ser la(s) postura(s) de izquierda ante el régimen y su crisis actual?

Me remito a la pregunta anterior: evitar que el capitalismo (como lógica social y grupo de interés) gobierne codo a codo con la clase política. Además, la izquierda tiene que ser feminista. En la lógica capitalista no solo se privatizaron los procesos de producción, sino de “reproducción” también, lo cual implica el control sobre el cuerpo y las decisiones de las mujeres a partir de una función biológica.

5. ¿Cuál es el estado actual de la izquierda partidista en México?

Imposible reciclarlos o “mejorarlos”. Tienen que ser destruidos.

6. ¿Cuáles tendrían que ser las políticas públicas primordiales de un gobierno de izquierda en México?

Me parece que hay un elemento esencial: el combate a los monopolios creados por el Estado. Es decir, Telmex y Televisa. Es imposible constituir una verdadera democracia frente al poder fáctico de estos últimos. Desde el lado igualitario, toda política estatal tendría que tomar en cuenta diferencias y preferencias de género.

7. Más allá del sistema de partidos, ¿cuál es el papel de los movimientos sociales en la construcción de una alternativa de izquierda en México?

La verdad, estoy desilusionada con los movimientos sociales en México porque me parece que nos falta (y les falta, porque no siempre somos los mismos) muchísima organización e ideología. No digo que desde el 132 no haya habido avances significativos, pero me parece que predomina la “izquierda chaqueta”: la falsa idea de que sin líderes hay un esquema perfecto de horizontalidad en el que el colectivo y las masas imponen las ideas y los métodos de decisiones. Me gustaría ver propuestas de métodos alternativos de gobierno, elecciones, esquemas de liderazgo democráticos y mecanismos representativos. Me da la impresión de que en México no se vale disentir del colectivo y de que, en lugar de plantear ideas y métodos disruptivamente pacíficos, nos dejamos llevar por la inercia de las masas que se forman y deshacen cada protesta.

Dos temas adicionales me llaman la atención. En primer lugar, el frezapatismo: una corriente política de chilangos urbanos que sostienen superficialmente que los males políticos de nuestro país se solucionan copiando los métodos de organización indígena. No que sea mala idea, solo me preocupa su implementación masiva, con pocas ideas y planteamientos, en una capital de más de veinticinco millones de personas alejadas del campo. En segundo lugar, que el machismo en las marchas, como expresión colectiva de los movimientos sociales, sea tan predominante, desde las consignas hasta el acoso en las protestas. Jamás llegaremos a ningún esquema de igualdad mientras esto siga así. Y lo peor es que no existe ningún método deliberativo para cuestionarlo.

8. ¿Cuál es el estado actual de los medios de izquierda en México?

La crisis mediática en la época priista se está extendiendo a todos los medios tradicionales, sin importar su ideología. Perdimos a La Jornada y a Proceso debido al control por vía de la publicidad oficial. Excélsior ni se diga. Pero, por otro lado, hay medios digitales, como Sin Embargo, Animal Político y en cierta medida Vice, comprometidos con una agenda de género, protesta y crítica anti-sistema. Pero, aun así, en ninguno logro ver una crítica coherente al capitalismo como grupo de interés y como lógica social. Creo que Horizontal debería tener esto en mente.

9. ¿Es posible, y de qué manera, reivindicar las recientes experiencias de gobierno de la izquierda en América Latina (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Argentina)?

Sin duda no son experiencias perfectas, pero admiro la lucha chilena y lo que ha logrado construir; admiro la nueva democracia argentina, el reciente desarrollo de Brasil y las políticas públicas de Mujica en Uruguay. Sin embargo, no me parece que haya que “reivindicar” nada sino aprender y crear.

Últimamente me da vueltas la idea utópica de una América Latina unida en la lucha por la democracia. Estamos pasando por los mismos problemas, pero no nos escuchamos. A veces fantaseo con tener sesiones de discusión con movimientos sociales en otras partes del continente, no para “deliberar” sino para aprender de nuestras experiencias mutuas y saber qué funciona y qué no. Creo que los mexicanos nos sentimos solos porque no dejamos de vernos el ombligo: hay todo un mundo, y vale la pena abrir los ojos.

10. ¿Qué otras tradiciones de izquierda deberían atenderse hoy?

Reitero lo que dije al principio: ojalá muera la izquierda partidista porque es un verdadero fracaso. Tenemos que regresar a las ideas. Hay que poner atención a intelectuales como Thomas Piketty y Fréderic Lordon, y a los múltiples movimientos sociales que generan grandes debates, como el de Ferguson y los movimientos estudiantiles chilenos y venezolanos. Me llama mucho la atención la figura de José Mujica en Uruguay y todo el movimiento por la regulación de la marihuana. En especial habría que retomar las diversas filosofías feministas que se plantean el marxismo y el asunto de la inclusión con una perspectiva mucho más actual (pienso en Catherine MacKinnon y Judith Butler, por mencionar solo a dos).

La izquierda no puede morir, porque las ideas nunca mueren.

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