Migrantes y violencia en México: a cinco años de San Fernando

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El 22 de agosto se cumplieron cinco años del asesinato de 72 migrantes en un rancho de San Fernando, Tamaulipas. Provenían de Brasil, Ecuador, Guatemala, El Salvador, Honduras. A la fecha, no existen responsables sentenciados por la matanza de San Fernando.

Los sucesos de San Fernando nos recuerdan que el problema no es menor. Para dimensionar, entre 2009 y 2014, migraron de México a Estados Unidos (entre mexicanos e inmigrantes) 620 mil personas. El inmigrante promedio es centroamericano, tiene entre 15 y 29 años y su principal razón para cruzar a Estados Unidos es el trabajo.

El año pasado, la Red de Documentación de las Organizaciones de Migrantes (Redodem), que trabaja con 15 casas de refugio a lo largo de la república, publicó el informe Migrantes invisibles, violencia tangible, que presenta los resultados de un censo entre 31 mil 894 migrantes, realizado el mismo 2014. El informe ofrece un panorama del fenómeno:

  • De Honduras provienen la mayoría de los migrantes de origen centroamericano, seguido por El Salvador y Guatemala. La mayoría de los delitos cometidos son contra migrantes de nacionalidad hondureña.
  • El 44% de las agresiones a migrantes —principalmente robo— se realizan en Chiapas; le sigue Veracruz (19%) y Oaxaca (11%).
  • Tamaulipas y el Distrito Federal son las entidades con mayores casos de secuestro de migrantes.
  • El 43% de los entrevistados tenía miedo de regresar a su país de origen.

El año pasado el gobierno federal creó por decreto el Programa Frontera Sur con el objetivo de proteger y salvaguardar los derechos humanos de los migrantes que ingresan y transitan por México. En la práctica, sin embargo, el Programa solamente ha servido para realizar más operativos y redadas y acelerar el número de deportaciones. De 2010 a 2014 se duplicaron las deportaciones de salvadoreños, hondureños y guatemaltecos: de 50,698 en 2010 a 104, 269 en 2015.

En este contexto, el informe de la Redodem reporta que la mayoría de los delitos son cometidos por el crimen organizado (el 54.27%), seguido por delincuentes comunes (25.56%) y por las autoridades de gobierno en los tres niveles (20.16%). Siendo el gobierno uno de los principales agresores, el aumento de los operativos pone a los inmigrantes paradójicamente en una situación de mayor vulnerabilidad. Los principales delitos de las autoridades —reporta la Redodem— son el robo y la extorsión.

La relevancia del crimen organizado como principal agresor radica en que las rutas de tráfico de droga y las rutas de trayecto que utilizan los migrantes indocumentados han coincidido. En 2014, hubo, al menos, 697 migrantes secuestrados. En mayo de este año, autoridades mexicanas rescataron a 103 migrantes que habían sido secuestradas por un grupo delictivo en el Estado de México.

Otro elemento del problema son los niños migrantes. Estos —junto a las mujeres— son el grupo más débil. Están expuestos tanto a trata como a ser reclutados por el crimen organizado. En 2014 el número de menores que cruzaron solos la frontera entre México y Estados Unidos creció un 77%; entre 2013 y 2014, alrededor de 68,000 cruzaron la frontera. Con el incremento de los operativos, en lo que va del año en México se han deportado 6,733 menores. El junio pasado, el Comité de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Niños calificó de “preocupante” que no se criminalice en México el reclutamiento de menores por parte del crimen organizado.

El 2 de junio de este año, en Sonora, cerca de la frontera con Estados Unidos, un centenar de migrantes sufrió un ataque armado; hubo tres muertos. A cinco años de los hechos de San Fernando, el escenario para los migrantes que tienen que cruzar por México sigue siendo precario.

(Foto cortesía de pies cansados.)

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