La sucesión en la Suprema Corte: la democracia está en juego

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Antes de que concluya el 2015, se efectuará la renovación de dos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación con el fin de sustituir a los ministros Olga Sánchez Cordero y Juan Silva Meza, cuyo periodo termina el 30 de noviembre. [La Jornada]

Ante la perspectiva de esta renovación, se ha difundido la sospecha de una “partidización” de la Corte a través de la inclusión de militantes del PRI y del PAN en las ternas de candidatos que el presidente Enrique Peña Nieto propondrá al Senado en las siguientes semanas para su discusión y ratificación. Se rumora que el presidente propondrá como candidato al actual senador priista con licencia Raúl Cervantes Andrade, primo del consejero jurídico de la presidencia, Humberto Castillejos Cervantes. Ya que el PRI no cuenta en el Senado con los votos suficientes para lograr la ratificación de un candidato, también se sospecha que existe a este respecto un acuerdo con el PAN, partido que apoyaría con sus votos la candidatura de Cervantes Andrade a cambio de la llegada a la Corte de un ministro panista, que se rumora sería el ex dirigente nacional de ese partido, Germán Martínez Cázares. [Ricardo Raphael / El Universal]

La designación en marzo de este año de Eduardo Medina Mora, ex embajador de México en Estados Unidos durante el gobierno de Peña Nieto y ex Procurador General de la República en el sexenio de Felipe Calderón, como ministro de la Suprema Corte es el antecedente directo de estas sospechas de partidización de la Corte. El apoyo de Peña Nieto a Medina Mora representó la primera ocasión, después de varios lustros, en la que un presidente de la República impulsó a un candidato a la Corte marcado por su cercanía personal y, además, un antiguo miembro de su administración. [Animal Político]

¿Por qué importa tanto la designación de los próximos ministros de la Suprema Corte? Porque la Corte es la arena donde compiten “diferentes proyectos y visiones del mundo”, “la cancha privilegiada para el peloteo de los valores que integran la pluralidad de las democracias” en la que se responde a la pregunta: ¿qué valores protege la Constitución y cuál es la mejor forma de defenderlos? Mediante sus sentencias, la Corte formaliza una cierta lectura de los derechos individuales y de las competencias del poder público, una cierta concepción del mundo. Lo que está en juego en estas designaciones es entonces “el calibre de los jugadores que definirán los valores de nuestra democracia”. [Saúl López Noriega / Nexos]

La posibilidad de una consolidación en la tendencia de nombramientos partidistas en la Suprema Corte dañaría el atributo cardinal de los ministros, el cual hace posible que la Corte sea “el último árbitro de las disputas entre los poderes, entre los ciudadanos y entre estos y aquellos”: la independencia respecto a poderes políticos y económicos. De materializarse, estos nombramientos políticos destruirían “no solamente la reputación sino la solvencia de un órgano crucial para la frágil democracia mexicana”. [Pedro Salazar Ugarte / Nexos] [Jesús Silva-Herzog Márquez / Reforma]

Igualmente, la designación de dos ministros hombres (uno de ellos en sustitución de una ministra) representaría un retroceso en la composición de una Corte congruente con la imagen de una sociedad cuya mitad está integrada por mujeres. Por esta razón, es posible argumentar que es indispensable que esta ocasión el presidente presente ternas constituidas exclusivamente por mujeres. [Francisca Pou Giménez / Nexos]

Como respuesta a los rumores de partidización, académicos y juristas han hecho circular una carta abierta a Enrique Peña Nieto en la que solicitan al presidente garantizar la independencia de la Suprema Corte como órgano constitucional. [Carta abierta a EPN de académicos y juristas sobre la designación de ministros de la SCJN]

Otra de las respuestas a los rumores ha sido la campaña “Por una Suprema Corte #SinCuotasNiCuates”: una petición en la plataforma Change.org que demanda al presidente y al Senado que en los próximos nombramientos de ministros no se incluya a militantes de partidos políticos o a amistades personales, sino que la ternas se integren con figuras marcadas por perfiles profesionales, amplios conocimientos y la ausencia de conflictos de interés. Los académicos Catalina Pérez Correa, Jorge Javier Romero y Alejandro Madrazo, impulsores de la iniciativa, han argumentado que la integración de la Corte mediante la repartición de cuotas partidistas dañaría la legitimidad de la Corte y su capacidad de resolver por la vía legal los conflictos sociales del país. [Change.org][Animal Político]

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