La ciudad que queremos: siete polémicas urbanísticas en la Ciudad de México

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– La polémica en torno al Corredor Cultural Chapultepec ha movilizado a distintos sectores de la sociedad que cuestionan la presentación del proyecto y el procedimiento con el que se ha llevado a cabo. [Colectivo otro Chapultepec es posible]

– Sin embargo, no se trata de la única obra en conflicto. El “deprimido de Mixcoac” se encuentra en tensión desde hace meses por razones similares: un proceso opaco que privilegia al automóvil y presenta un alto impacto ambiental. [Héctor Zamarrón / Milenio y Fernando Córdova / Animal Político]

– La discrepancia entre el anuncio de intervenciones urbanas y sus resultados es cada vez más evidente. En el caso de la avenida Masaryk, la intervención fue presentada como “la Quinta Avenida” mexicana [Kenya Ramírez / Excélsior] y terminó como un “monumento a la corrupción”. [María Amparo Casar / Excélsior]

– Las intervenciones urbanas en la ciudad de México no han estado exentas de conflicto desde hace varios años. Quizá uno de los casos emblemáticos es el de la “Supervía Poniente”, en cuya construcción hubo violaciones a los derechos humanos [El Economista] durante el desalojo a los vecinos [Agustín Salgado / La Jornada] , además de consecuencias negativas en el funcionamiento de la obra por sobrestimaciones de tráfico por parte de la constructora OHL. [Fernando Rodríguez / CNNExpansión]

– La “Supervía Oriente” transita con igual suerte: se han denunciado irregularidades y repercusiones negativas en el medio ambiente como consecuencia de su construcción. [Elva Mendoza / Contralínea]

– En el terreno inmobiliario, las cosas no parecen haber funcionado del todo: el proyecto de redensificar la ciudad no fue exitoso y las periferias se poblaron de más [Allan López/El Universal]. Por un lado, no hay una política clara para integrar a las clases populares [José Antonio Belmont /Milenio] pese a ser un problema añejo [José Enrique Horbath / FLACSO] y, por el otro, proyectos como el de Mitikah [Isabel Navarro / Milenio] desurbanizan regiones enteras de la ciudad.

– La vocación de convertir al DF en una “ciudad inteligente” tampoco ha prosperado. En el sexenio de Marcelo Ebrard, fracasaron los dos clusters proyectados: Biometrópolis [Elva Mendoza / Contralínea] y Azacania [Agustín Salgado / La Jornada]. Miguel Ángel Mancera presentó, con esta misma idea, la llamada “Ciudad de la Salud” y la “Ciudad Administrativa”, despertando críticas por esta manera de pensar la ciudad. [Antonio Toca / Excélsior]

– La política urbana de los últimos años en la ciudad de México sugiere que las justificaciones detrás de ella son de una índole distinta a la urbana [Andrés Lajous / Nexos] o que nuestros gobernantes padecen del síndrome de “modernidad de segundo piso”. [Carlos Bravo Regidor / El Universal]

(Foto cortesía de Alvaro Sánchez.)

 

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