Ganadores, perdedores y sobrevivientes de la elección 2015

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Ganadores 

MORENA gana en la elección porque se inauguró pisando fuerte. Al acumular cerca del 9 por ciento de los votos en su primera elección, tendría casi 40 diputados. Como subraya Alejandro Hope, es el mejor partido primerizo desde el Frente Democrático Nacional en 1988. También descalabra al PRD en el DF al estar adelante en los conteos rápidos de cinco delegaciones (Cuauhtémoc, Azcapotzalco, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco). Además, parece que tendrá la bancada más numerosa en la Asamblea del Distrito Federal. Pero buena parte de sus votos está concentrada en pocos estados, y parece tener dificultades para ganar distritos de mayoría fuera del centro-sur del país. El hecho de que vaya a tener menos diputados federales que el Partido Verde (que tiene menos votos) es sintomático de eso. Quedan dudas sobre su capacidad de crecer en los estados. Sin embargo, lo mismo se puede decir de todos los partidos de izquierda. Como subraya Carlos Bravo Regidor, atendiendo los resultados preliminares, hay alrededor de 20 estados en los que MORENA tiene más votos que el PRD. Por último, no sobra apuntarlo aquí, la izquierda junta acumulará 31% del total del voto federal (número similar al del PRI). No obstante, lo hará con un voto fragmentado entre partidos rivales, concentrados geográficamente y con poca capacidad política para construir una gran coalición. Es probable que vuelvan a tener problemas para encontrar la mejor vía hacia la elección presidencial de 2018.

Movimiento Ciudadano gana porque, a pesar de las especulaciones que había antes de las campañas sobre la posible pérdida de su registro, sorprende y alcanza, por sí solo, una votación federal de alrededor del 7 por ciento. Más que nunca en su historia, y muy cerca al voto total del Partido Verde Ecologista de México. Además, es ya casi inevitable que triunfe en los cruciales municipios tapatíos de Guadalajara, Zapopan y Tlajomulco. Enrique Alfaro se consolida como el político más relevante de su región. Su nueva estrategia de apuntar al norte y al occidente, así como acercarse a los liderazgos independientes en su selección de candidatos, le abre una vía estratégica para la siguiente elección. Por último, tiene una de las agendas programáticas más interesantes de las izquierdas en el país.

El Partido Nueva Alianza (PANAL) gana porque no solo no perdió el registro, como anunciaban algunas encuestas, sino que el partido del sindicato magisterial sobrepasó las expectativas al llegar al 4 por ciento y con entre 9 y 12 diputados federales: eso le da una posición estratégica para construir mayorías en la cámara baja. Como dice Sergio Silva Castañeda: “El PRI y @EPN van a necesitar al Panal para controlar al Congreso. Elba Esther sonríe. La reforma educativa agoniza”.

Los independientes ganan porque, contra viento y marea, dieron una batalla sin los partidos que sienta un ejemplo inédito y transformador para nuestro futuro electoral. Cuentan con varios triunfos que constituyen precedentes muy poderosos y pueden transformar la manera de seleccionar candidatos en el país. Gana el Bronco como gobernador en Nuevo León. Clouthier, desde Culiacán, como el único diputado federal independiente. Y debe ser subrayado con bombo y platillo: Pedro Kumamoto. Un candidato joven y particularmente independiente, con poco presupuesto y una campaña muy original, que se perfila como un diputado local en Jalisco. Kumamoto puede hacer la diferencia en un congreso estatal que parece necesitarlo para formar un frente opositor con mayoría. Está por verse si se cuelan otros independientes más, como Alfonso Martínez, que va por la alcaldía de Morelia.

Los anulistas ganan porque, mientras los abstencionistas no fueron más que en ocasiones anteriores (entre 52 y 53 por ciento), aquellos que acudieron a las casillas a anular su voto, como ha subrayado José Merino, pueden obtener un porcentaje superior al que tuvieron en la elección intermedia de 2009. Falta ver cuáles fueron accidentales, cuáles fueron deliberados y dónde se concentraron. Sin embargo, si logran consolidar una buena agenda de reformas, quizá puedan lograr alguna influencia en la opinión pública y en las cámaras vía el cabildeo independiente.


Sobrevivientes (ganadores relativos)

PRI gana relativamente porque, como señaló el presidente del PAN, el partido dominante de la política mexicana tendrá su bancada más pequeña en la Cámara de Diputados desde las elecciones que perdió con Roberto Madrazo como candidato. Sería un triunfador si logra negociar una coalición mayoritaria en la cámara baja tras la crisis de legitimidad que acompaña a su presidente. Probablemente lo logre, pero la coalición se anuncia onerosa, especialmente después de haber violado la ley cancelando las evaluaciones de los maestros. Y todo para empujar una agenda legislativa que su campaña no nos aclaró lo suficiente. Por otro lado, los datos preliminares indican que confirmará Campeche, le arrebatará Sonora al PAN y Guerrero al PRD. Posiblemente confirme Colima, pero también indican que perderá las gubernaturas que tenía en Querétaro, Nuevo León y Michoacán. El resultado en San Luis Potosí está muy disputado y probablemente termine en litigio. Por último, si los resultados oficiales lo confirman, la demografía de su sustancial voto duro rural parece estar envejeciendo, mientras que la de su incómodo aliado Verde es la que está rejuveneciendo.

Partido Verde gana relativamente porque, aunque algunas estimaciones tempranas lo ponían en el 9% de la votación federal, apenas pasará del 7%. Sin embargo, logra la bancada más grande de su historia con entre 41 y 48 diputados potenciales (y un punto porcentual por encima de lo que obtuvo en la última elección). Esto a pesar de, y probablemente debido a, sus violaciones graves y sistemáticas a la ley electoral. Pero al caer dos puntos de su mejor escenario, esas violaciones a la ley quizá le costaron más de lo que planearon. Su gubernatura en Chiapas no solo le dio buena parte de sus votos, sino que probablemente tiene mucho que ver con los distritos de mayoría que ganó. Habrá que esperar los resultados oficiales. Pero la campaña para que le retiren el registro, sumado a las multas históricas en las que ha incurrido y en las que probablemente incurrirá por sus nuevas violaciones durante la veda electoral, cuestionan su victoria.

Partido Encuentro Social gana relativamente porque parece que apenas mantendrá su registro y podría tener entre 8 y 10 diputados. Sus alianzas locales previas con el PRI y el PAN podrían colocarlo en alguna posición de negociación ligeramente ventajosa. No obstante, su agenda anti-aborto y anti-matrimonios gay no parece ponerlo al frente de las agendas de renovación política hacia el futuro.


Perdedores

El PRD pierde porque disminuirá alrededor de 40 diputados (de los 99 que tenía) y porque en el DF recibió un duro golpe. Podría quedarse gobernando solo 6 de las 16 delegaciones  de su principal bastión político. Cinco de ellas irían para MORENA, tres para el PRI, dos para el PAN. Encima, muy simbólico, en Iguala, epicentro de la crisis de los jóvenes de Ayotzinapa, la gente le dio el triunfo al PRI.  Sus votos federales están muy concentrados en pocos estados, a saber: DF, Estado de México y Veracruz. No hay que olvidar que, en votos federales totales, MORENA ya le pisa los talones. Además, su triunfo por la gubernatura de Michoacán ha sido con Silvano Aureoles, un candidato que participó activamente en el Pacto por México y que ha justificado el asunto de la Casa Blanca de Peña Nieto como un asunto entre particulares. Cosa que no ayuda a consolidar al puntero de las izquierdas como una opción autónoma entre ellas. El liderazgo de Nueva Izquierda lleva ya varios años y parece entregar malos resultados; aun así, no hay visos de renovación. Hacia el 2018 su legitimidad para encabezar una coalición presidencial queda peor de lo que estaba.

Foto cortesía del INE

(Imagen: INE)

El PAN pierde porque, tras una serie de luchas intestinas fallidas, queda con una representación en la cámara baja ligeramente inferior a la que obtuvo en 2012. Eso significa que tiene su peor resultado federal desde 1991. Aunque se confirma como la segunda fuerza a nivel nacional y, como señala Carlos Martínez Velázquez, puede triunfar en varias alcaldías importantes (Veracruz, Mérida, León, Naucalpan, etcétera) en el ámbito estatal queda casi tablas al perder en Sonora y ganar en Querétaro y Baja California Sur. En Jalisco pierde su liderazgo local frente a Movimiento Ciudadano y en Nuevo León decrece frente a los independientes. Con un breve y amigable interludio, el liderazgo de Gustavo Madero ha sido dominante desde 2010 y no queda claro cómo podría encontrar un buen rumbo para ganar en las elecciones de 2018.

El Partido del Trabajo pierde porque, a pesar de su historia, muestra señales de agonía y se encuentra frente a la casi inevitable posibilidad de perder su registro. Y no solo queda a punto de muerte, sino que amanece con la imagen de un partido sin agenda suficientemente discernible o diferente a otras opciones.

El Partido Humanista pierde porque todo parece indicar que perderá el registro sin haber dejado mayor huella en la campañas y en el debate nacional. En caso de que lo conserve, su casi nula fuerza distrital podría hacer que, si salva la guillotina, no cuente con un solo diputado federal.


Nota. Esta evaluación ha sido construida con los datos y estimaciones disponibles al momento. Las evaluaciones definitivas solo podrán ser elaboradas en cuanto el INE haga públicos los resultados oficiales. Última actualización junio 8 2015, 15:30 hrs


 

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