Fuera de casa

Desplazamiento forzado en México

De un día a otro tuvieron que dejar su hogar. Abandonaron a sus familias, a sus amigos, se olvidaron de sus camas, de su ropa, de sus rutinas. Huyeron de la violencia para estar a salvo de un enemigo que no siempre ha sido el mismo.  En México, unas xx son desplazados.

Siempre se dice que las víctimas se convierten en un número, pero los desplazados ni siquiera son estadísticas. Son invisibles porque se mueven gradualmente, porque no denuncian, ni tienen un marco legal que los proteja. Viven en un limbo legal, geográfico y emocional. Pierden sus vidas, su estatus y sus lazos afectivos y son revictimizados desde el origen, en el camino y en el destino al que llegan.

Aunque en abril pasado, la Cámara de Diputados tipificó el desplazamiento forzado, durante décadas han vivido sin ningún tipo de protección o reconocimiento por parte del Estado. 

Quienes los obligan a huir son grupos criminales, políticos,  paramilitares, empresarios, narcotraficantes y otros grupos de poder. 

Horizontal, en alianza con varios medios de comunicación, presenta Fuera de Casa, un especial sobre el desplazamiento forzado interno en México para visibilizar una tragedia a través del trauma, la pérdida y el abandono.  Quienes han sido obligados a huir viven a merced de un gobierno que no quiere o no puede asistirlos. 

- LÍNEA DE TIEMPO -

70's

Primeros casos de desplazamiento por intolerancia religiosa entre grupos católicos e indígenas protestantes. También se observan disputas de territorio en estados como Nayarit, Guerrero, Chiapas, Hidalgo y Oaxaca.

90's

El aumento de la inseguridad y los conflictos políticos afectaron a distintas comunidades de Oaxaca y Chiapas, principalmente. Docenas de familias triquis en Oaxaca tuvieron que abandonar la región por amenazas consecuencia de la defensa del territorio y los recursos naturales

1994

 Entre 25,000 y 30,000 personas fueron desplazadas de sus hogares y nunca volvieron como consecuencia del levantamiento zapatista. La actividad paramilitar en la zona afecta hasta hoy a miles de familias y en las últimas décadas se han registrados nuevos casos. 

1993 - 1998

Se registran los primeros casos de desplazamiento por amenazas y acciones del crimen organizado, así como sus alianzas con gobiernos locales en estados como Chihuahua y Baja California. Se trata de casos esporádicos con relación a los feminicidios y crímenes del narcotráfico.

2006

en adelante

La llamada guerra contra el narcotráfico, del ex presidente Felipe Calderón, desató un nuevo mapa criminal y una crisis de violaciones a derechos humanos por parte del Estado, afectando a casi todo el país, principalmente a estados como Sinaloa, Guerrero, Veracruz, Chihuahua y Tamaulipas con cientos de miles de desplazados hasta hoy.

Información de la Comisión Mexicana para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos en México, AC.

- DATOS -

Entre

1.3% y

1.5%

de los hogares mexicanos que cambiaron de residencia por la inseguridad*
Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE-INEGI 2011)  

6.4%

De la migración interna fue producto de la violencia*

* Encuesta Nacional de Dinámica Demográfica (ENADID-INEGI 2014)

Patrones de desplazamiento

SInaloa

El hogar de los huidos

Por Zorayda Gallegos

Fotografías: Enrique Rashide Serrato

“Aquí todo es más duro: el agua, la luz, la escuela…”

Una comunidad entera huyó el día en que unos sicarios amenazaron con quemar el cadáver de un vecino durante su entierro después de matarlo delante de su esposa y sus dos hijos. Unos padres se fueron en cuanto hombres armados y encapuchados llegaron a su pueblo porque temían que sus hijos se convirtieran en hombres armados y encapuchados. Una mujer vio a su marido marchar a caballo una mañana hacia su milpa. Lo buscó un año sin encontrarlo. Tampoco a tres de sus hermanos y a dos de sus cuñados. Entonces ella también se marchó. Todos vivían en la sierra de Sinaloa y todos bajaron por el camino serrano hasta llegar a Villa Unión, el primer municipio a los pies de la montaña. Ahí, desde hace una década, empezaron a construir una comunidad de desplazados.

“Me voy a morir con la idea de que el culpable de esta tragedia es el gobierno”

Lo único que Pedro Labrador conserva de su comunidad, en la frontera entre Sinaloa y Durango, es la vieja camioneta que cambió por su casa para huir. Roque Vargas llegó a Villa Unión con unas pocas prendas de ropa y su nuevo hogar fue un cuarto de 18 metros cuadrados que compartió con su esposa, sus tres hijos, sus tres hijas casadas, sus yernos y sus nietos. A los desplazados les quitaron su raíz, los campos de maíz y frijol, y el gobierno les dio unas pocas despensas, láminas de aluminio y promesas incumplidas. 

“Uno siente coraje porque no sabe por qué”

Los viejos son los que más regresan a sus comunidades, aunque ahora sean pueblos fantasmas, porque prefieren morir en su tierra. Pero muchos permanecen en Villa Unión. Los grandes capos de la droga mueren y son capturados, pero la lucha en la sierra de Sinaloa, uno de los enclaves principales de marihuana y amapola de México, continúa. La elección, muchas veces, es la extorsión, la desaparición y el asesinato en casa o la supervivencia lejos del hogar. 

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