El asesinato de Rubén Espinosa: periodismo, violencia y silencio

Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Cinco personas fueron asesinadas en un departamento de la colonia Narvarte en la ciudad de México: cuatro mujeres —Nadia Vera Pérez, Yesenia Quiroz Alfaro, Nicole y Alejandra— y un hombre —Rubén Espinosa, fotoperiodista— fueron golpeados, torturados y asesinados.

México es el país más peligroso para el ejercicio del periodismo en el continente americano. Del año 2000 a la fecha, de acuerdo con la organización internacional Article 19, 88 periodistas han sido asesinados a causa de su trabajo en nuestro país. México es, además, el país con más periodistas desaparecidos del continente —18 a lo largo de la última década. El año 2015 ha sido particularmente violento contra la prensa; siete periodistas han sido asesinados: Moisés Sánchez, Armando Saldaña y Juan Mendoza, en Veracruz; Abel Bautista y Filadelfo Sánchez, en Oaxaca; Gerardo Nieto, en Guanajuato; y, ahora, Rubén Espinosa, en la Ciudad de México. Cada 26 horas un periodista es agredido en México.

Los años y asesinatos no han pasado del todo en balde. México es uno de los países con mayor cantidad de instrumentos públicos para la protección de la libertad de expresión: una ley federal, un mecanismo de protección a periodistas, una fiscalía especial y un área especializada en la Comisión Nacional de Derechos Humanos. El presupuesto relativo a estas iniciativas ha aumentado; por ejemplo, el presupuesto de la Fiscalía Especial de Atención a Delitos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) creció de 3 millones de pesos en 2012 a 39 millones de pesos en 2014. El mecanismo de protección tiene asignados 135 millones de presupuesto este año y el programa de la CNDH erogó alrededor de 16 millones el último año para la promoción y protección de los derechos de los periodistas. Sin embargo, la Fiscalía apenas ha podido llevar el 10% de los casos ante un juez; el mecanismo ha logrado concluir exitosamente solamente dos casos y la CNDH ha emitido, en medio de una severa crisis de derechos humanos y violencia contra la prensa, solo ocho recomendaciones sobre libertad de prensa.

¿Cómo un Estado que gasta tanto garantiza tan poco?

La vida de los periodistas se ha precarizado en los últimos años. La violencia y persecución constantes no han brindado más y mejores derechos laborales, de asociación y de protección de sus derechos. Recientemente, al menos 37 periodistas veracruzanos han sido víctimas de desplazamiento forzoso. Rubén Espinosa fue uno de ellos. Llegó a la Ciudad de México el pasado mes de junio huyendo de Veracruz. Su trabajo, la cobertura de las protestas sociales, había incomodado al gobierno de Javier Duarte, durante cuyo sexenio 13 periodistas han sido asesinados en total impunidad. El acoso lo obligó a volver a casa de sus padres para continuar su trabajo. Autoridades y organizaciones civiles estaban al tanto de su condición de vulnerabilidad.

El Estado ha incumplido una y otra vez con su obligación de garantizar la libertad de expresión. Cinco de cada diez agresiones contra periodistas es perpetrada por un funcionario público. Por otro lado, el gasto en publicidad oficial se ha disparado en los últimos dos años; en 2014 se gastaron 10 mil 800 millones de pesos para la promoción del gobierno. El gasto desregulado y discrecional tiene efectos concretos en las líneas editoriales de medios nacionales y locales, que sutilmente se han auto-censurado para no perder una partida que representa un alto porcentaje de sus ingresos. El Estado hoy es parte del problema, y no de la solución, en la garantía del libre ejercicio periodístico.

Los medios de comunicación debemos solidarizarnos con Rubén y con los miles de periodistas agredidos, asesinados, desaparecidos y desplazados. La indiferencia e impunidad están generando amplias zonas de silencio en el país. Medios impresos y electrónicos han cerrado sus puertas ante una violencia apenas comparable con la de países autocráticos y con conflictos bélicos reconocidos. Millones de ciudadanos tienen menos acceso a la información y a expresarse. Nunca habíamos tenido un Estado que gastara tanto en la protección a periodistas y que al mismo tiempo fuera uno de sus principales agresores. Esta solidaridad con el gremio periodístico es urgente.

Como medio, en Horizontal.mx exigimos al gobierno el esclarecimiento del homicidio de Rubén Espinosa, de las cuatro mujeres asesinadas con él, y de todos los periodistas ejecutados en los últimos tres sexenios. Proponemos una discusión pública urgente sobre la crisis de la libertad de expresión en nuestro país, así como sobre esas leyes locales y federales que apuntan en una dirección sombría a este respecto: leyes de criminalización de la protesta, de restricción en el uso del espacio público, de prohibición de la documentación de abusos policiacos, y de vigilancia masiva. Los titulares de la Fiscalía Especial y del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas deben presentar sus renuncias de inmediato.

No dejemos que el silencio y el miedo se conviertan en una nueva cotidianeidad.

Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

TIENES
QUE LEER

Shopping Basket