Criaderos clandestinos y fábricas de cachorros: detrás de la industria de venta de mascotas

Facebook
Twitter
WhatsApp
Facebook
Twitter

126 chihuahuas

A principios de abril, la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México (PROPAEM) realizó un operativo en una vivienda de la colonia Valle de Aragón, Ecatepec, que una denuncia ciudadana había señalado como el lugar de un criadero clandestino de perros chihuahua. Al entrar a la casa, los ocho agentes encargados se encontraron con una escena de pesadilla: tres pisos cubiertos de excrementos, orines y ratas, repletos de jaulas oxidadas y amontonadas una encima de otra, con perros saliendo de todas partes.

Según Alejandra Arias Molina, subprocuradora de la dependencia, durante el operativo se aseguraron 126 perros vivos y 28 cadáveres completos, además de una gran cantidad de huesos secos cuyo grado de descomposición hizo imposible determinar a cuántos animales pertenecieron (eso sí: el número de restos dejaba claro que el criadero llevaba varios años en operación). La mayoría de los perros presentaban enfermedades oculares y respiratorias, golpes, desfiguraciones, así como alteraciones graves de comportamiento. Todos están hoy en manos de las organizaciones civiles Defensoría Animal, Dogin Hood y Koncientizando por un Mundo Mejor y de dos facultades de medicina veterinaria, la de la UNAM y la de la Universidad del Valle de México (UVM), que están encargadas de resguardarlos durante su proceso de recuperación.

Este rescate ocurrió el martes 5 de abril, para ser exactos, pero la fecha importa poco: estas cosas pasan todos los días aunque no nos enteremos. La enorme visibilidad que tuvo este caso –en contraste con la indiferencia generalizada ante los más de diez millones de perros callejeros que viven en el país– se debe a que en él están involucrados perros de raza. Lamentablemente, para una gran cantidad de gente todavía hay perros cuyo linaje hace que su vida merezca respeto, mientras que los perros mestizos (productos de una crianza no selectiva entre diferentes razas) pueden ser tratados y desechados como basura.

El interés en adoptar a los chihuahua tomó por sorpresa a las organizaciones de protección animal y a los cientos de activistas que están en lucha constante por incentivar la adopción y que a menudo tienen a su cargo perros que pasan toda su vida sin recibir la oportunidad de pertenecer a una familia. Cientos de personas se han interesado por los cachorros, e incluso hay quienes aseguran que entre ellos está su perro, que fue robado en algún momento por esa zona, o que tienen pruebas de haber pagado por uno de ellos y exigen la entrega del animal o la devolución de su dinero. Sin embargo, el proceso de darlos en adopción sigue pendiente, debido a que las organizaciones no pueden ni deben liberar a los animales hasta asegurarse de que estén en buen estado de salud. Mientras esto sucede, se puede conocer el diagnóstico preciso y  la evolución de cada perro rescatado en el blog Soy 126.


ventaMercadoLibre1 (2)

¿Qué hay detrás de la industria de venta de mascotas?

La mayoría de las tiendas de mascotas y anuncios clasificados en internet aseguran que sus cachorros provienen de criaderos responsables, que tienen calidad de exhibición o son hijos de campeones, y que cuentan con pedigrí y garantía –lo cual significa que reponen el cachorro si se muere, como si se tratara de un horno de microondas. ¿Por qué entonces estos vendedores no suelen permitir que el comprador visite el lugar de donde proviene su “mercancía”?

Porque mienten. La verdad es que ningún criadero responsable vende cachorros a través de distribuidores, tiendas de mascotas o puestos callejeros. Los animales que se ofrecen en estos comercios provienen de fábricas de cachorros o puppy mills: criaderos clandestinos que operan fuera de la ley y sin apegarse a ninguna de las normas respecto del manejo de animales que operan en la Ciudad de México,[1] a menudo casas particulares como donde se encontró a los chihuahuas, en los cuales los perros viven en condiciones de hacinamiento, insalubridad y crueldad. Con el objetivo de obtener los mayores beneficios económicos posibles, las hembras son cruzadas constantemente sin dar el debido tiempo de recuperación entre embarazos. Cuando los tumores que esto ocasiona las dejan imposibilitadas de tener más cachorros, son sacadas a la calle, asesinadas o simplemente abandonadas en una azotea en donde morirán de hambre.

Las crías, muchas de las cuales nacen con enfermedades congénitas, son destetadas al abrir los ojos para ponerlas en exhibición lo antes posible. Así es su bienvenida al mundo: lejos de su mamá, lastimándose las patas con el fondo de fierro de sus jaulas, y amontonadas sobre su propios desperdicios. En espera de ser comprados, los cachorros pasan varios meses confinados a espacios tan pequeños que apenas les permiten estirar las patas. La falta de contacto afectuoso y socialización los afecta en un periodo crítico del desarrollo de su carácter, y los que cumplen cierta edad sin ser adquiridos se convierten en un producto inservible y son desechados como tal.

En un sentido amplio, la producción intensiva de mascotas y su venta irresponsable es una de las causas principales del abandono masivo de animales de compañía, lo cual deriva en una sobrepoblación canina que da lugar a casos de crueldad que casi siempre quedan impunes. Es un círculo vicioso y nadie se salva: incluso tiendas establecidas como Maskota se han visto envueltas en numerosos escándalos por maltrato animal. El año pasado, por ejemplo, circularon videos que muestran a un par de empleados de la sucursal de Galerías Pachuca, en Hidalgo, cacheteando y zarandeando a perros sujetándolos de los genitales y lanzando al suelo varias veces a un pequeño hámster.

La industria de venta de animales opera con base en una implacable lógica de mercado y, como todos los negocios, responde a la ley de la oferta y la demanda: mientras haya gente que compra cachorros sin averiguar de dónde vienen, los operadores criminales de los criaderos clandestinos seguirán produciéndolos, como quien fabrica zapatos o televisiones. Las cifras son contundentes: según la organización Defensoría Animal, 70% de los perros asesinados en los antirrábicos provienen de fábricas de cachorros.


canes_40_ecatepec (2)

Epílogo

Mientras escribía este texto se difundió la noticia de que la PROPAEM había asegurado 40 perros, de raza y mestizos, en otro criadero clandestino de la colonia Media Luna, en Ecatepec. Unos días antes, se dio a conocer un video en el que se observa a un grupo de jóvenes prenderle fuego y colocarle un explosivo a un perro en San Luis Potosí, mientras ponen música de fondo y se burlan a carcajadas del sufrimiento del animal. El pasado fin de semana fueron rescatados de un consultorio veterinario en Morelia varios perros, puercos, canarios y conejos en pésimo estado de salud. Según vecinos del establecimiento, el “veterinario” organizaba peleas de perros y vendía cachorros y especies de animales silvestres en peligro de extinción.

Por los 126 chihuahuas, por el cachorro quemado vivo en San Luis Potosí, por los animales que son puestos a pelear todos los días, y por los millones de perros que ahora mismo duermen en la calle o en un albergue en espera de un hogar: adopta, no compres.


Nota

[1] La Ley de Protección a los Animales de la Ciudad de México no permite criaderos en zonas habitacionales, exige que los animales se encuentren en buenas condiciones y prohíbe la venta de animales en mercados públicos, bazares y mercados sobre ruedas.


Foto principal: Gregorio Acebedo.

Shopping Basket